Atrás de la puerta
entornada apenas
hincan agudos dientes
dolores y penas
Detonan los por qués
de las trincheras
Se enciende la mecha
seca de la bronca
y se da pelea
Cuando la puerta
se mueve se entrevé
dulce y grosa
tu mirada maestra
y se escuchan
tus preguntas alertas
tus puteadas
al roce de las sábanas
de algodón,
a la comida aséptica
al saludo bobalicón
Ojalá tengas ampollas
de voluntad alfarera
y que de ellas sea
tu mejor borrachera
Está en retirada
la feroz madamisela
la más puta
la más fiera
y sólo merodea
por nuestras azoteas:
aspirante a musa
perra, fea, hueca
Que sirva para algo:
hay que ponerle un burdel
y cafiolarla a lo guapo
que yire en otro andén
Allá va...Vean
hacia otra autopista
hace dedo, hace señas
llora y se menea
su maquillaje se chorrea
revolea la cartera
Allá va... Vean...
Un campo atraviesa
-Lo querías, no sos boba, cuerva
Una pena para ti...
Es hora de siembras
si querés llorar, llorá, perra
pero no podrás hacer la siega...
Acá, atrás de la puerta
de la habitación
miramos por la cerradura
ya somos legión
esperamos la acuarela
en puntas de pie
el cuento el poema
se escucha el rumor
trepamos a la avioneta
se enciende el motor
se siente el perfume
se siente el amor
Lugar de acopio y publicación de dramaturgia, narrativa y poesía de Rossana Mutarelli
Mostrando entradas con la etiqueta De la vida real. Mostrar todas las entradas
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domingo, 25 de julio de 2010
sábado, 15 de marzo de 2008
LO MEJOR QUE TENÉS - Ilustración de Andrea Albarenga

Yo tengo ojos celestes y mi pelo fue rubio.
Cuando yo era una niña, como a todos, algunas frases me fueron repetidas una y otra vez. Sin duda, con la mejor intención.
Tías, tías abuelas, primas grandes, abuelas, y toda una legión de viejas que visitaban mi casa me decían lo mismo. Una y otra vez.
Y ese infinito machaque me perforó para siempre…Y eso que decían como un elogio era:
- Lo mejor que tenés son los ojos y el pelo….Y le tenés que sacar partido…
Eso era lo mejor.
Sí…eso.
Ni al peor enemigo le diría algo así, y menos a una niña.
A veces he escuchado que las rubias de ojos claros corremos con ventajas…
No sé cuáles son todavía…
Ese elogio, tan externo, tan excluyente, tan sutilmente racista, seguro provocó algunos naufragios en mi vida. Y también, frustrados abordajes, que de algún modo fueron auto mutilaciones espirituales.
Ese elogio fue como un mono con revolver en mi auto estima...
Esa niña que yo era plantó en ellos-ojos y cabello- todo lo que podía haber sembrado en tierras más fértiles y menos fugaces.
¿Cuántas cosas valiosas de las que ni un recuerdo conservo, habré tirado por la borda para siempre, por cultivar lo mejor de mi? ¿Cuánto tiempo habré perdido mirándome al espejo? ¿Y ustedes, qué les pasó a ustedes, cuando eran chicos? ¿Qué les decían? ¿Qué piensan ahora de eso?
Les propongo que cuenten aquí lo que les decían a ustedes como elogios o como críticas, cuando eran unos niñitos/as, y que cuenten cómo creen que eso les afectó, para mejor o peor, en su futuro. ¿Se prenden?
Cuando yo era una niña, como a todos, algunas frases me fueron repetidas una y otra vez. Sin duda, con la mejor intención.
Tías, tías abuelas, primas grandes, abuelas, y toda una legión de viejas que visitaban mi casa me decían lo mismo. Una y otra vez.
Y ese infinito machaque me perforó para siempre…Y eso que decían como un elogio era:
- Lo mejor que tenés son los ojos y el pelo….Y le tenés que sacar partido…
Eso era lo mejor.
Sí…eso.
Ni al peor enemigo le diría algo así, y menos a una niña.
A veces he escuchado que las rubias de ojos claros corremos con ventajas…
No sé cuáles son todavía…
Ese elogio, tan externo, tan excluyente, tan sutilmente racista, seguro provocó algunos naufragios en mi vida. Y también, frustrados abordajes, que de algún modo fueron auto mutilaciones espirituales.
Ese elogio fue como un mono con revolver en mi auto estima...
Esa niña que yo era plantó en ellos-ojos y cabello- todo lo que podía haber sembrado en tierras más fértiles y menos fugaces.
¿Cuántas cosas valiosas de las que ni un recuerdo conservo, habré tirado por la borda para siempre, por cultivar lo mejor de mi? ¿Cuánto tiempo habré perdido mirándome al espejo? ¿Y ustedes, qué les pasó a ustedes, cuando eran chicos? ¿Qué les decían? ¿Qué piensan ahora de eso?
Les propongo que cuenten aquí lo que les decían a ustedes como elogios o como críticas, cuando eran unos niñitos/as, y que cuenten cómo creen que eso les afectó, para mejor o peor, en su futuro. ¿Se prenden?
ESTO QUE SIGUE LO ESCRIBIÓ LE SANTI
(Y así, sin permiso de él, ni nada, porque debe estar durmiendo a esta hora, edité la entrada y lo agregué porque esta colección merece ser posteada. Lean y van a ver)
"Qué los parió!!! Qué querés que te diga, a los varoncitos antes no se les alababa la belleza. Así que a pesar de mi increíble perfección física nunca coseché un elogio por ese lado. Ni por otro lado. Mis viejos tenían enormes expectativas conmigo que defraudé una a una con gran dedicación.Y coseché juicios como los siguientes:
-Qué torpe que sos.
-qué desprolijo que sos.
-qué vago que sos.
-así nunca vas a llegar a nada.
-¿qué hacés, tanto tiempo en el baño?
-eso sí, es bastante buenito...
Y la maestra:
-No converse en clase.
-Límpiese esos mocos.
-no escriba cosas que no tienen que ver con la clase.
-puede y debe rendir más.
-si sigue hablando lo voy a tirar por la ventana.
-que su padre venga a hablar conmigo.
-traiga los deberes con lo que le dicen y no con lo que a usted se le antoja.
-no se rasque la cola delante de las niñas.
Y bueno, de las novias y el liceo no les digo nada, porque la cosa no hizo más que ir de mal en peor.Así que con el tiempo me hice un blog y de vez en cuando recojo algún elogio de compasivos amigos que por suerte no me ven.Pero igual mi autoestima es bastante alta porque algo de bueno debo tener si sobreviví hasta hoy, a pesar de los juicios ajenos y de todas las cagadas que he hecho y que por fortuna sigo haciendo"
viernes, 15 de febrero de 2008
CUANDO NO HAY PERFIL QUE VALGA......ILUSTRADO POR ANDREA ALBARENGA

Si un día nos conociéramos…Si un día alguien en una calle nos dijera:
-Hola, yo soy Susana…
-Hola, yo soy Luis….
-Soy Claudia, La chef….
-Soy Germán.
-Soy Itzara
-Soy Ana
-Soy Gabriel. ¿Vos sos Rossana? No te imaginaba así…Yo visité tu blog muchas veces. ¿Qué contás?
Quizás no supiéramos qué decir…o cómo. O quizás hablaríamos atolondradamente, sin parar, sin poder frenar…
Si un día nos encontráramos de veras las miradas, no por detrás de monitores, sino ojo a ojo, frente a frente… Si nos escucháramos hablar, y percibiéramos que el ojo del otro no nos mira igual que como pensábamos… porque no nos lee, porque cuando hablamos no somos iguales que al escribir y la palabra no viene tan rápido a la boca. Y las herramientas del blog no nos sirven de nada, ahora.
Entonces…
Los silencios podrían aparecer
Y los misterios desaparecer…
Si un día sucede eso, cuando veas que no soy un comentario, un poema, un cuento, que tengo piel y ojos y estoy gorda o flaca o tengo muchas canas o arrugas o no, y quizás me como las eses cuando hablo o uso ropa muy convencional o muy hippoide o soy tímida y temerosa o aburrida a morir, y que estoy ahí…al lado tuyo, quizás, puede ser terrible…
Y eso da miedo… Imaginen por un momento que suceda lo que describo. ¡Ahora!,¡ ya!, decimos:
-Vamos a conocernos. Vamos a vernos. Imaginemos que no hay océanos, ni mares, ni distancias verdaderas…
¿No te provoca un temblor imperceptible en el pulso? Por algo, casi ningun perfil tiene foto y si la tiene, es una metonimia.
Pero a la vez…¡Qué ansias enormes e incontrolables, qué fuerza magnética enérgica nos arrastra a querer conocer más al otro, saber de él, verlo! Ver su cara, escuchar su risa, verlo caminar, escuchar sus preguntas, ver alguno de sus pequeños gestos, transformar este intercambio de palabras en una verdadera amistad…
Perder el perfil, que no signifique nada… y encontrar de veras a la persona…
-Hola, yo soy Susana…
-Hola, yo soy Luis….
-Soy Claudia, La chef….
-Soy Germán.
-Soy Itzara
-Soy Ana
-Soy Gabriel. ¿Vos sos Rossana? No te imaginaba así…Yo visité tu blog muchas veces. ¿Qué contás?
Quizás no supiéramos qué decir…o cómo. O quizás hablaríamos atolondradamente, sin parar, sin poder frenar…
Si un día nos encontráramos de veras las miradas, no por detrás de monitores, sino ojo a ojo, frente a frente… Si nos escucháramos hablar, y percibiéramos que el ojo del otro no nos mira igual que como pensábamos… porque no nos lee, porque cuando hablamos no somos iguales que al escribir y la palabra no viene tan rápido a la boca. Y las herramientas del blog no nos sirven de nada, ahora.
Entonces…
Los silencios podrían aparecer
Y los misterios desaparecer…
Si un día sucede eso, cuando veas que no soy un comentario, un poema, un cuento, que tengo piel y ojos y estoy gorda o flaca o tengo muchas canas o arrugas o no, y quizás me como las eses cuando hablo o uso ropa muy convencional o muy hippoide o soy tímida y temerosa o aburrida a morir, y que estoy ahí…al lado tuyo, quizás, puede ser terrible…
Y eso da miedo… Imaginen por un momento que suceda lo que describo. ¡Ahora!,¡ ya!, decimos:
-Vamos a conocernos. Vamos a vernos. Imaginemos que no hay océanos, ni mares, ni distancias verdaderas…
¿No te provoca un temblor imperceptible en el pulso? Por algo, casi ningun perfil tiene foto y si la tiene, es una metonimia.
Pero a la vez…¡Qué ansias enormes e incontrolables, qué fuerza magnética enérgica nos arrastra a querer conocer más al otro, saber de él, verlo! Ver su cara, escuchar su risa, verlo caminar, escuchar sus preguntas, ver alguno de sus pequeños gestos, transformar este intercambio de palabras en una verdadera amistad…
Perder el perfil, que no signifique nada… y encontrar de veras a la persona…
viernes, 1 de febrero de 2008
ALEGATO: EL MEJOR HOMBRE DEL MUNDO
....Y no es cuento, eh...
“Amores que matan
Nunca mueren”
Disculpen las demás mujeres, pero, sin despreciar, como dice mi suegra, yo estoy convencida que me casé con el mejor hombre del mundo. Y no me digan- como hace él- “¿Qué…te los conocés a todos?
Cuando yo lo conocí hacíamos teatro, bah…chapuceábamos teatro. Él era casado y yo también. Todo decoroso, no busquen aquí una historia de engaños múltiples, adulterios, citas clandestinas etc, porque no hay. Y si no me creen, pueden preguntar a la flaca, que no me deja mentir. Sí había admiración mutua. Pero, nada más. Ni nada menos. El matrimonio que yo tenía se disolvió y derivó en una amistad que conservo hasta el día de hoy, y luego yo dejé el grupo de teatro. Como cuatro años después, nos encontramos con el Carli en un ensayo de gente amiga que ambos habíamos ido a ver. Ahí él ya estaba recién separado y yo, divorciada. Apenas empezamos a hablar, yo me dije: -Esta es la mía….Y él me dijo- su separación era muy reciente- que necesitaba que nos volviéramos a encontrar para hablar….Hablar…¡Ese verbo quiere decir tantas cosas! Cuando uno se encuentra con el mejor hombre del mundo no le quedan dudas, y hay que proceder rápida y eficazmente.No es cuestión de que encuentre otra para hablar. Así que quedamos en encontrarnos al día siguiente. La relación podía haberse convertido en una gran amistad, solidaria, comprensiva, paño de lágrimas, pero no, por suerte no, porque como digo…hablar, hablamos, pero también hubo silencios, no de los incómodos….Y miradas…Disculpen si esto se pone cursi, no me importa. Es tal cual. Todavía me acuerdo de una gabardina que tenía y que llovía la primera vez que nos encontramos en un boliche. Esos encuentros se repitieron. Fuimos juntos al festejo-proclama del primero de mayo. Y desde entonces no hemos faltado a ninguno. En nuestro fervor gremialista hay también una veta de amorosa nostalgia.
Si están esperando que les cuente la primera vez, pueden esperar sentados…
Esa fue solamente la primera prueba del alegato que sostengo desde el primer párrafo.
Luego, cuando la cosa se puso más seria, que fue como 15 minutos después de la primera vez, vino la principal aclaración que me hizo:” Yo no soy yo. Soy yo y mis hijos” Tenía 3: de 9, 8 y 3 años. Eso me dejó claro que no iba a ser fácil, pero también que por eso también era el mejor. El mejor hombre tiene que tratar de ser el mejor padre. Será por eso, que contando con que no había que desperdiciar esas cualidades, trajimos al mundo dos hijos más. De paso y ya que estamos en el tema de los hijos, hemos seguido ejercitando con toda felicidad, lo que no les quise contar más arriba. O sea, que no nos hemos convertido en hermanos que techean.
Otra de las cualidades de este hombre, que no es nada menor, es cómo me hace reír. Lleva 20 años haciéndome reír. Eso es fundamental, relaja, divierte, es un antidepresivo natural. ¿Qué hombre logra divertirte después de 20 años de convivencia? Sólo el mejor.
Sigue sorprendiéndome: Es de los que vienen de atrás, cuando estás de espaldas y te abrazan por la cintura… Es de los que charlan con vos a la tardecita, con un mate de por medio. Es de los que se bancan que te sientes a escribir en la compu. Es de los que te esperan para comer. Es de los que cocinan, lavan los platos (está bien...a veces), miran con amor, es de los que uno mira y al mirarlo, piensa: Ojalá me muera yo antes que él.
“Amores que matan
Nunca mueren”
Disculpen las demás mujeres, pero, sin despreciar, como dice mi suegra, yo estoy convencida que me casé con el mejor hombre del mundo. Y no me digan- como hace él- “¿Qué…te los conocés a todos?
Cuando yo lo conocí hacíamos teatro, bah…chapuceábamos teatro. Él era casado y yo también. Todo decoroso, no busquen aquí una historia de engaños múltiples, adulterios, citas clandestinas etc, porque no hay. Y si no me creen, pueden preguntar a la flaca, que no me deja mentir. Sí había admiración mutua. Pero, nada más. Ni nada menos. El matrimonio que yo tenía se disolvió y derivó en una amistad que conservo hasta el día de hoy, y luego yo dejé el grupo de teatro. Como cuatro años después, nos encontramos con el Carli en un ensayo de gente amiga que ambos habíamos ido a ver. Ahí él ya estaba recién separado y yo, divorciada. Apenas empezamos a hablar, yo me dije: -Esta es la mía….Y él me dijo- su separación era muy reciente- que necesitaba que nos volviéramos a encontrar para hablar….Hablar…¡Ese verbo quiere decir tantas cosas! Cuando uno se encuentra con el mejor hombre del mundo no le quedan dudas, y hay que proceder rápida y eficazmente.No es cuestión de que encuentre otra para hablar. Así que quedamos en encontrarnos al día siguiente. La relación podía haberse convertido en una gran amistad, solidaria, comprensiva, paño de lágrimas, pero no, por suerte no, porque como digo…hablar, hablamos, pero también hubo silencios, no de los incómodos….Y miradas…Disculpen si esto se pone cursi, no me importa. Es tal cual. Todavía me acuerdo de una gabardina que tenía y que llovía la primera vez que nos encontramos en un boliche. Esos encuentros se repitieron. Fuimos juntos al festejo-proclama del primero de mayo. Y desde entonces no hemos faltado a ninguno. En nuestro fervor gremialista hay también una veta de amorosa nostalgia.
Si están esperando que les cuente la primera vez, pueden esperar sentados…
Esa fue solamente la primera prueba del alegato que sostengo desde el primer párrafo.
Luego, cuando la cosa se puso más seria, que fue como 15 minutos después de la primera vez, vino la principal aclaración que me hizo:” Yo no soy yo. Soy yo y mis hijos” Tenía 3: de 9, 8 y 3 años. Eso me dejó claro que no iba a ser fácil, pero también que por eso también era el mejor. El mejor hombre tiene que tratar de ser el mejor padre. Será por eso, que contando con que no había que desperdiciar esas cualidades, trajimos al mundo dos hijos más. De paso y ya que estamos en el tema de los hijos, hemos seguido ejercitando con toda felicidad, lo que no les quise contar más arriba. O sea, que no nos hemos convertido en hermanos que techean.
Otra de las cualidades de este hombre, que no es nada menor, es cómo me hace reír. Lleva 20 años haciéndome reír. Eso es fundamental, relaja, divierte, es un antidepresivo natural. ¿Qué hombre logra divertirte después de 20 años de convivencia? Sólo el mejor.
Sigue sorprendiéndome: Es de los que vienen de atrás, cuando estás de espaldas y te abrazan por la cintura… Es de los que charlan con vos a la tardecita, con un mate de por medio. Es de los que se bancan que te sientes a escribir en la compu. Es de los que te esperan para comer. Es de los que cocinan, lavan los platos (está bien...a veces), miran con amor, es de los que uno mira y al mirarlo, piensa: Ojalá me muera yo antes que él.
miércoles, 16 de enero de 2008
RESCATES: JUEGOS
¿A QUÉ JUGABAS?
“Lindo haberla vivido
pa poderla contar…”
Debe ser que nos estamos poniendo viejos y tenemos miedo de perder la memoria porque en estas tardes de verano, con el mate abajo del brazo, hemos salido a pescar recuerdos, para salvarlos del olvido
Cuando Carli era chico vivía en el barrio Goes. Tenía un montón de amigos y jugaban en la calle a todo esto:
A la pelota de trapo, hecha con medias de mujer y papel apretado.
Al ring 80: tocás el timbre y salís corriendo a 80.
Fumaban zarzaparrilla. La sacaban de un árbol que había a la vuelta de la casa. No parece, pero también era un juego…El de ser más grandes.
Jugaban al “quiquiriyá” (¿O será “kikiriyá”?): Uno se ponía en una esquina solo y todos los demás en la otra esquina. Todos huían del que estaba solo y el perseguidor hacía perder al perseguido, sin siquiera tocarlo, como en la mancha. Sólo había que gritarle “quiquiriyá” a menos de 50 metros.
Como juegos “extremos”, habían hecho una chumbera con dos palos de escoba y una goma que disparaba piedras o chumbos. El juego terminó un día que casi le pegan a una niña en un ojo y rompieron una ventanilla de un auto.
Como juego “consumista”, también compraban clorato de potasio y azufre, lo mezclaban y lo ponían entre dos baldosas. Pateaban fuerte con el talón para que explotara. Claro que había que sacar rápido el pie.
Jugaban a la Troya, que era un círculo hecho con tiza. Dentro del círculo, todos tiraban el trompo y había que hacer perder al oponente sacándole el trompo de la troya.
A la bolita, a la arrimadita, y a montones de juegos más. Los explico tan en detalle porque para mi algunos fueron una novedad.
Yo, en cambio, jugaba a las muñecas, a que tenía un almacén, al elástico, a las estatuas y a Martín Pescador. Casi nada en la calle. Casi todo en la escuela.
Si era en el barrio, era puertas adentro y como estaba bastante tiempo sola, tenía tiempo para leer. Pasaba muchas horas leyendo, tirada en la cama. No reniego de lo leído. En parte me hizo quien soy, pero el día que hablamos de todo esto, cuando ya me estaba yendo a la casa del vecino a hacerle un ring80, a reparar esa frustración, Carli me dijo:- ¡No! Tas loca!!! Eso ya fue...Vení conmigo...y jugamos a otro juego. Es el mejor....Y yo, que siempre fui muy curiosa, fui. Pero de esto, les cuento otro día...
¿Y vos a qué jugabas?
“Lindo haberla vivido
pa poderla contar…”
Debe ser que nos estamos poniendo viejos y tenemos miedo de perder la memoria porque en estas tardes de verano, con el mate abajo del brazo, hemos salido a pescar recuerdos, para salvarlos del olvido
Cuando Carli era chico vivía en el barrio Goes. Tenía un montón de amigos y jugaban en la calle a todo esto:
A la pelota de trapo, hecha con medias de mujer y papel apretado.
Al ring 80: tocás el timbre y salís corriendo a 80.
Fumaban zarzaparrilla. La sacaban de un árbol que había a la vuelta de la casa. No parece, pero también era un juego…El de ser más grandes.
Jugaban al “quiquiriyá” (¿O será “kikiriyá”?): Uno se ponía en una esquina solo y todos los demás en la otra esquina. Todos huían del que estaba solo y el perseguidor hacía perder al perseguido, sin siquiera tocarlo, como en la mancha. Sólo había que gritarle “quiquiriyá” a menos de 50 metros.
Como juegos “extremos”, habían hecho una chumbera con dos palos de escoba y una goma que disparaba piedras o chumbos. El juego terminó un día que casi le pegan a una niña en un ojo y rompieron una ventanilla de un auto.
Como juego “consumista”, también compraban clorato de potasio y azufre, lo mezclaban y lo ponían entre dos baldosas. Pateaban fuerte con el talón para que explotara. Claro que había que sacar rápido el pie.
Jugaban a la Troya, que era un círculo hecho con tiza. Dentro del círculo, todos tiraban el trompo y había que hacer perder al oponente sacándole el trompo de la troya.
A la bolita, a la arrimadita, y a montones de juegos más. Los explico tan en detalle porque para mi algunos fueron una novedad.
Yo, en cambio, jugaba a las muñecas, a que tenía un almacén, al elástico, a las estatuas y a Martín Pescador. Casi nada en la calle. Casi todo en la escuela.
Si era en el barrio, era puertas adentro y como estaba bastante tiempo sola, tenía tiempo para leer. Pasaba muchas horas leyendo, tirada en la cama. No reniego de lo leído. En parte me hizo quien soy, pero el día que hablamos de todo esto, cuando ya me estaba yendo a la casa del vecino a hacerle un ring80, a reparar esa frustración, Carli me dijo:- ¡No! Tas loca!!! Eso ya fue...Vení conmigo...y jugamos a otro juego. Es el mejor....Y yo, que siempre fui muy curiosa, fui. Pero de esto, les cuento otro día...
¿Y vos a qué jugabas?
lunes, 14 de enero de 2008
NO CULPEMOS A JULIO CORTÁZAR
“Lista de ideas que circulan en mi familia: No hablar cuando se come pescado, no tomar vino después de la sandía, el caldo es siempre muy nutritivo, no se debe dormir bajo la luna, el único tuco bueno es el que se hace en casa. Antes una sirvienta costaba veinte pesos mensuales y era fiel. Ahora, …etc. Nunca bañarse después de comer, salvo inmediatamente y con agua caliente. Los yanquis son seres anormales y enfermizos porque sólo comen alimentos en lata”
Julio Cortázar: Diario de Andrés Fava”
Este texto de Cortázar nos impulsó a Carli y a mi a confeccionar una lista de ideas o frases que circulaban en nuestras familias cuando éramos chicos o hasta bien entrada la adolescencia. Las pusimos aquí todas entreveradas. Algunas dan un poco de vergüenza, ya van a ver por qué:
Hay que tener espíritu comprador, no vendedor.
La moneda debajo del plato de los ñoquis nos va a traer plata
Hay que comer pescado para el cerebro
Hay que estudiar una carrera universitaria para ser alguien y mejor si es medicina o abogacía. Hay que tener la chapa en la puerta.
Los psicólogos y los psiquiatras están más locos que uno. No hay que ir.
La comida no se tira
El sol del verano es el sobretodo del invierno
Las mujeres cuando andan locas, tienen que ir a cortarse el pelo
Estudiar francés es fino
En la navidad hay que estrenar calzoncillo y bombacha.
La navidad es para estar en familia
Como la familia no hay
No hay que hablar con extraños
La gente que da la mano floja no tiene carácter.
Los homosexuales son enfermos.
¡No vayas a traerme un novio negro!
No hay que tener hortensias en el jardín porque si no, te quedás soltera
Ir a Europa es lo máximo
Las cosas de la familia no se ventilan afuera.
Por las dudas, como algunas de estas cosas son muy jodidas, vale aclarar, no es eso lo que pensamos hoy, pero ha sido parte del “marco teórico” de nuestras vidas y creo que también de otras muchas. Muchas de estas ideas- preconceptos-supersticiones, están trenzadas en nuestro entretejido social uruguayo o quizás rioplatense. Cuando hablamos de nuestros valores, bla, bla, bla, algunas veces se nos cuelan algunas de estas terribles “cositas” y tenemos que pasarnos el peine fino. ¿Ustedes también tienen una lista?
Julio Cortázar: Diario de Andrés Fava”
Este texto de Cortázar nos impulsó a Carli y a mi a confeccionar una lista de ideas o frases que circulaban en nuestras familias cuando éramos chicos o hasta bien entrada la adolescencia. Las pusimos aquí todas entreveradas. Algunas dan un poco de vergüenza, ya van a ver por qué:
Hay que tener espíritu comprador, no vendedor.
La moneda debajo del plato de los ñoquis nos va a traer plata
Hay que comer pescado para el cerebro
Hay que estudiar una carrera universitaria para ser alguien y mejor si es medicina o abogacía. Hay que tener la chapa en la puerta.
Los psicólogos y los psiquiatras están más locos que uno. No hay que ir.
La comida no se tira
El sol del verano es el sobretodo del invierno
Las mujeres cuando andan locas, tienen que ir a cortarse el pelo
Estudiar francés es fino
En la navidad hay que estrenar calzoncillo y bombacha.
La navidad es para estar en familia
Como la familia no hay
No hay que hablar con extraños
La gente que da la mano floja no tiene carácter.
Los homosexuales son enfermos.
¡No vayas a traerme un novio negro!
No hay que tener hortensias en el jardín porque si no, te quedás soltera
Ir a Europa es lo máximo
Las cosas de la familia no se ventilan afuera.
Por las dudas, como algunas de estas cosas son muy jodidas, vale aclarar, no es eso lo que pensamos hoy, pero ha sido parte del “marco teórico” de nuestras vidas y creo que también de otras muchas. Muchas de estas ideas- preconceptos-supersticiones, están trenzadas en nuestro entretejido social uruguayo o quizás rioplatense. Cuando hablamos de nuestros valores, bla, bla, bla, algunas veces se nos cuelan algunas de estas terribles “cositas” y tenemos que pasarnos el peine fino. ¿Ustedes también tienen una lista?
lunes, 7 de enero de 2008
JUSTICIA POÉTICA
Cuando encontramos esta casa, vivía en ella un viejo. Tenía bultos en las manos y brazos. Nos dijo que tenía reuma deformante. Pasaba todo el día tirado en un sillón destartalado en el zaguán. Los vecinos le hacían los mandados. Con vendas de sábanas viejas cubría sus bultos lastimados. Hacía cuarenta años que estaba separado de su mujer. Ella vivía en España. Él había venido huyendo de la dictadura de Franco y se había quedado. Explicaba sencillamente, que él no quería volver y su mujer no quería venir, pero que seguían casados y mantenían su matrimonio por cartas. Ella le contaba de sus hijos, de sus parientes, él la ponía al tanto de su boliche, de cómo crecía el tilo que había plantado...
Los vecinos decían que tenía un tesoro enterrado en algún lado. Era un viejo que provocaba la invención, desataba el misterio...
Enfermo y sin plata, quería volver a España, con su mujer, capaz que a morir. Y lo decía.
Vendía la casa. Era un rancho de techos de chapa, algunas paredes de lata y otras de material. Cuando la conocí, la grasa decoraba la cocina con chorretes surrealistas. El dulce de membrillo y un pedazo de salame, encima de la mesa, eran un manjar para treinta o cuarenta moscas. Entre techo y cielorraso vivían las hormigas, las ratas y alguna comadreja. Se sentía el olor. En el galpón había herramientas, damajuanas, latones de aceite y una bañera nueva que compró pero no pudo instalar. Era un hombre trabajador y tenaz que se había venido abajo y aún peleaba, pero ya no podía pelear más que una batalla: vender la casa e irse a España. Pero no era fácil. Su casa había sido su amante. Y dejarla le dolía.
Lo entiendo porque yo me enamoré de esta casa en cuanto la vi, de ella y de todo lo verde que casi la tapaba. Los parrales, las higueras, los limoneros, los nogales, los ciruelos.
Las rosas, los margaritones, los cartuchos...Y el tilo, sobre todo el tilo, que tenía veinte años y era enorme ya.
Y nos vendió la casa. El escribano vino hasta aquí y firmamos los papeles en una mesa al costado del sillón del zaguán. Minutos después, se fue en un coche que lo vino a buscar llevando sólo su televisor y una valija. Todo lo demás lo dejó atrás. No sólo los muebles, sino el dulce de membrillo, la heladera con la leche, las zapatillas, un raído traje, el ropero, la cama tendida, fotos, unos platos, todo.
Y también las cartas de amor
Y también el tilo
Y antes de irse me dijo algo... en lo que no he podido dejar de pensar todos estos años...
-Pensar que planté el tilo para tener un lugar de sombra para matear...esperé y esperé... y ahora que por fin da sombra, después de veinte años, me tengo que ir...
Desde que vivimos acá, nunca hemos mateado bajo el tilo. No sé por qué , por algo como un decoro del alma...
Ayer pasé revista a los árboles plantados...El ciprés, la magnolia y el árbol de camelias están creciendo lindos: los plantamos nosotros hace unos años, pero el parral siempre dio unas uvas chiquititas, una tormenta nos volteó un nogal y el tilo se empezó a secar.
Los vecinos decían que tenía un tesoro enterrado en algún lado. Era un viejo que provocaba la invención, desataba el misterio...
Enfermo y sin plata, quería volver a España, con su mujer, capaz que a morir. Y lo decía.
Vendía la casa. Era un rancho de techos de chapa, algunas paredes de lata y otras de material. Cuando la conocí, la grasa decoraba la cocina con chorretes surrealistas. El dulce de membrillo y un pedazo de salame, encima de la mesa, eran un manjar para treinta o cuarenta moscas. Entre techo y cielorraso vivían las hormigas, las ratas y alguna comadreja. Se sentía el olor. En el galpón había herramientas, damajuanas, latones de aceite y una bañera nueva que compró pero no pudo instalar. Era un hombre trabajador y tenaz que se había venido abajo y aún peleaba, pero ya no podía pelear más que una batalla: vender la casa e irse a España. Pero no era fácil. Su casa había sido su amante. Y dejarla le dolía.
Lo entiendo porque yo me enamoré de esta casa en cuanto la vi, de ella y de todo lo verde que casi la tapaba. Los parrales, las higueras, los limoneros, los nogales, los ciruelos.
Las rosas, los margaritones, los cartuchos...Y el tilo, sobre todo el tilo, que tenía veinte años y era enorme ya.
Y nos vendió la casa. El escribano vino hasta aquí y firmamos los papeles en una mesa al costado del sillón del zaguán. Minutos después, se fue en un coche que lo vino a buscar llevando sólo su televisor y una valija. Todo lo demás lo dejó atrás. No sólo los muebles, sino el dulce de membrillo, la heladera con la leche, las zapatillas, un raído traje, el ropero, la cama tendida, fotos, unos platos, todo.
Y también las cartas de amor
Y también el tilo
Y antes de irse me dijo algo... en lo que no he podido dejar de pensar todos estos años...
-Pensar que planté el tilo para tener un lugar de sombra para matear...esperé y esperé... y ahora que por fin da sombra, después de veinte años, me tengo que ir...
Desde que vivimos acá, nunca hemos mateado bajo el tilo. No sé por qué , por algo como un decoro del alma...
Ayer pasé revista a los árboles plantados...El ciprés, la magnolia y el árbol de camelias están creciendo lindos: los plantamos nosotros hace unos años, pero el parral siempre dio unas uvas chiquititas, una tormenta nos volteó un nogal y el tilo se empezó a secar.
martes, 25 de diciembre de 2007
DE VERAS ESTIMADOS LECTORES o EL VALOR DEL LECTOR DE BLOGS
No sé nada de usted, estimado/a lector/a , y sin embargo, pocos días después de haber creado un blog, usted se me ha vuelto imprescindible...Es que estoy yendo a cada rato a ver si el "0" de al lado de la palabra comentario cambió por un "1", y luego si el "1" cambió por el "2".
-Me fijo en una cosita y te la dejo- le digo a mi hijo, luego de garronearle la compu, apenas se levantó para ir al baño...
No sé nada de usted, estimado/a lector/a, y sin embargo sé que es una persona que no tiene tiempo para nada y que siempre está ocupado. Capaz que incluso tiene su propio blog y mientras está leyendo esto, lo único que quiere es ir a su blog a sacudirle un poco el polvo, a hacer una entradita corta...qué se yo...ud me entiende.
No sé nada de usted, estimado/a lector/a, pero si usted todavía esta acá leyendo, ya lo estoy estimando más. No me importan su catadura moral, su espíritu, sus valores. Nada. Usted solo siga leyendo. Con eso ya se ganó una amiga. Un lector/a hoy vale más que 100.000 televidentes. Y si tiene blog y todavía no salió corriendo a hacer algo en el suyo vale más que 100.000 bloggers (?).
Estimado/a...qué digo estimado/a !!! Amigo/a...Usted es una amiga/o !!! Del alma no...Porque de esas hay una sola, pero puede ser de cualquier parte del cuerpo (Permítame no entrar en detalles) que no es menos importante que la muy sobrevalorada alma, no?
Escribir y mostrar lo escrito es casi como desnudarse en una plaza. No me atrevo a andar mostrando las carnes a esta altura de mi vida... Me echarían de la plaza. Como usted ya es un amigo/a, puedo decírselo. Pero, por lo visto, me queda rostro para mostrar algo de mi. Nunca he publicado estos cuentos (La cara de Felipe, El punto de vista, Las Elenas, el vuelo de la lágrima, el ave fénix) y los han leído muy pocas personas. Así que viejo/a, amigo/a, si te decidís a leerlos, te lo voy a agradecer, eso sí, dejame algún dato, porque si no perdemos el contacto, y si pasaste por todo esto y todavía leíste algún cuento, te quiero agendar, porque se hay algo que uno no encuentra por ahí, es gente con tiempo para otros.Un abrazo
Rossana
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