EL CRISTAL CON QUE SE MIRA
POEMAS Y CUENTOS



lunes 23 de agosto de 2010

Papelería los inmortales: Una luz de esperanza

La tarde atraviesa Paraguay en zigzag hasta llegar a la Papelería. Bosteza contra las vidrieras empañándolas. Se cuela por las estanterías y los filos de los sacapuntas en vano intentan cortarle unas horas, para transformarla en una tarde capaz de dibujarme una sonrisa. Yo estoy acá otra vez, como todos los días. Necesito tomarme un descanso, salir a pasear, escaparme un poco de este lugar, estar al sol, pero no hay caso. No puedo. Soy la única para todo. Y encima hoy, las horas pasan y nadie entra.
La tarde me contagia sus bostezos y me siento lánguida, en frontera con el desmayo. Apoyo la cabeza en mi mano con voluntad de dejarla ahí, desgajándola del tronco, haciéndola girar 180 grados para que pueda observar y dirigirse al resto de mi misma, así tengo con quien hablar.
La papelería es un caldo de cultivo para las personas que están al borde de la esquizofrenia, como yo. Ya casi puedo ver cómo mi cuerpo se separa de mi cabeza. Es que no hay peor combinación que la del hastío con la soledad.
- ¡Arriba las manos!
Siento una luz de esperanza.
- No puedo
- Arriba las manos – la voz antes gritona, se vuelve suplicante- Esto es un asalto.
- Ya te dije que no puedo – lo tuteo, no sé por qué.
Una alegría me recorre. Por fin una emoción. No muy fuerte, pero algo es algo. Ahora lo importante es que me entienda. Porque no es tan fácil salir de ese estado próximo a la esquizofrenia. Ya le dije que no puedo, pero parece que el ladrón es duro de entendederas.
- Esto es un asalto – la voz recalca el verbo ser y se pone didáctica.
- Será, pero no puedo levantar las manos- Enfatizo el “no puedo”
- ¿Es parapléjica? – Dice el chorro con alarma y angustia. Es sorprendente el vocabulario de este ladrón.
- No, pero tengo la mano ocupada. La mano derecha me sostiene la cabeza, que está distanciándose de mi misma. ¿No se nota? Fijate bien. Si querés levanto un pie.
- No se burle – dice ya a punto de lagrimeo.
- Pero no, de ningún modo. Se me acaba de despertar la esquizofrenia. Me estaba dividiendo, para tener un interlocutor. Es que me ha tomado el hastío de la tarde, me siento tan sola y decaída…Todavía no reacciono. Se precisa algo más fuerte que un robo para hacerme reaccionar.
- ¿Algo más fuerte? No estoy en condiciones. No me exija eso, se lo pido por favor. No va con mi perfil. Y no abuse… Levante una mano, aunque sea. Sea buenita…
- Bueno, te levanto la izquierda. Como aviso de desodorante ¿Más contento? Podés tutearme si querés. Eso ayuda.
- Si. Ahora está mejor. Bueno, ahora dame la plata de la caja
- No puedo
- ¿Otra vez? Dámela con la izquierda si eso te facilita las cosas, por favor…
Se le quiebra la voz. Es tan amable. Es un poco lento también, pero tan tierno, casi virgen. Le veo potencial. No sabe en qué manos ha caído. No imagina el jugo que le voy a sacar a esto. Mi cabeza ha vuelto a su lugar. Estoy entera de nuevo, estableciendo estrategias y roles. Por fin ha pasado el hastío. Reina de nuevo mi imaginación. Y si…
- No es eso. Si querés puedo darte la caja de la plata, pero la plata de la caja no, porque no hay plata en la caja – le digo haciendo uso de mis dones pedagógicos.
- ¡No puede ser, no puede ser! No me puede estar pasando esto. Debo estar soñando. Me siento frustrado, impotente. Pellízqueme.
Me ha vuelto a tratar de usted. No hay caso. Tiene un natural respetuoso. Cada vez le veo más posibilidades. Lo pellizco con la mano izquierda. Grita.
- No grites, te van a descubrir.
- Tiene razón, gracias. Bueno. Está demostrado que no es un sueño.
- No sé…Puedo estar soñando yo. Vos podés estar en mi sueño… Comprobemos, por favor…
El ladrón me pellizca con extrema delicadeza.
- Con esa manera de pellizcar nadie se despierta de un sueño. ¡Más polenta, hombre!
- Pero más fuerte no puedo. Ya le dije que no es ese mi perfil
- A ver, paráte ahí, apuntáme con firmeza y poné tu mejor cara de malandro -
- ¿Así?
Es la última prueba que le tomo. Veo que es casi perfecto. Varonil, pero delicado. Bien educado. Dócil. Complaciente.
- No, así no. Te falta fruncir el ceño. Tenés que levantar el revólver más arriba, no podés temblar así. Mirá, no servís para esto. Yo que vos me dedico a otra cosa. Si querés te consigo un trabajo acá mismo. El muchacho de la mañana renunció.
- ¿En serio? ¿Haría eso por mí?
- Por supuesto. Fijate, ¿ves? Así se prende la fotocopiadora. Después ponés las hojas por acá y las sacás por acá. Así, ¿se entiende? Bueno, lo que cobrás lo ponés en esta caja. Toda la mercadería tiene precio. Ves, ya tenés mejor cara. Usá el tono amable ese que tenés que te va a ir bárbaro con los clientes.
Cuando no haya nadie para atender, te ponés acá y hacés el inventario. No te asustes si ves algún ratón. No hacen nada. Bueno, empezá ahora que yo tengo que ir a hacer un mandado hasta la verdulería y a hacer unos trámites urgentes. Necesito despejarme. Son muchas horas seguidas acá adentro. Seguro vuelvo en dos o tres horitas. No te pongas nervioso. Si entra algún ladrón, tocá el botón de pánico que está ahí abajo y enseguida viene el de seguridad que está parado ahí en la puerta. ¿Lo ves? Ese de gris que está mirando para acá. Bueno, mucha suerte en tu primer día de trabajo.

23 Aquí dejá tu comentario:

juan pascualero dijo...

No consumo demasiado papel pero ya soy cliente de la papelería

juan pascualero dijo...

P.D. ¡Qué oficio tenés Ro!
Otra P.D. ¡Pri!

ro dijo...

Juan, qué alegría retomar contacto. Fuiste pri y sec! Es un placer tener un cliente así en la papelería. Además de papeles tenemos otras cosas que te pueden interesar, pero cuidado con Anita que te pone a laburar. Abrazo

ro dijo...

En realidad, la esencia de la papelería, Juan, está en sus primeras entradas. Ahora se me está desviando a lo prosaico esta Anita y ha perdido el poder convocante de fantasmas, espero que lo recobre en cualquier momento.

Mónica Pommerenck dijo...

En el capítulo anterior de la papelería, la imaginación y fantasía de Anita me deslumbró, pero ahora creo que está demente. ¿O quizás es extremadamente inteligente? No sé, de cualquier forma le envidio la presencia de ánimo!

ro dijo...

Está demente, pero dentro de los márgenes de los locos lindos, ja ja
El asunto es que hace lo que se le canta. Quién pudiera...

Fernando Terreno dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Fernando Terreno dijo...

Demente no. Está necesitada de afecto. Digo porque es joven, si no diría que está senil, me hace acordar a esas viejas que con tal de hablar con alguien son capaces de dejar entrar a quien las va a asaltar.
Aunque, pensándolo bién, el que va a terminar asaltado es él.
Está atractiva la papelería, seguro que en poco tiempo se llena de clientes...

Marple dijo...

Fernando:
más respeto por las viejas que tienen ganas de conversar!!!
Por haber dicho eso, no te voy a dejar pasar a mi casa, lo que tengas que decirme será en la vereda:)

Marple dijo...

Ro:
te has pasado al género fantástico..
Según me comentó un taximetrista:
-Ya no hay códigos-señora. Antes ,uno se quedaba quieto ,entregaba la plata y el ladrón ni un movimiento en falso, se retiraba tranquilo. Ahora no, ahora es muy peligroso porque los ladrones son uns botijas que no tienen idea del manejo de armas, se ponen nerviosos y ya no se sabe cómo va a terminar...

Anita, para mí, es extraterrestre,esa serenidad no es propia de este planeta.
¿no caerá algún ET a comprar cascola para pegar la nave?

El Santi dijo...

Anita, cada vez mejor lo suyo.
Desopilante su esquizofrenia y su deslocamiento cefálico.
Usted debería hablar con Bonomi para recomendarle técnicas para mejorar la seguridad ciudadana.
Voy a contarle esto a la almacenera de la esquina, que ya la afanaron como 14 veces.

ro dijo...

Fernando, Anita no tiene una edad tan clara. A veces es una veinteañera y otras una viejita experiente, asigún.

ro dijo...

Marple, por ahora los extraterrestres no han llegado a la papelería, pero no sería mala idea.
Gracias por pasar por acá. Besos

ro dijo...

Mónica, Anita es un ser humano cuya característica principal es el cambio. Es que si no me aburro. Hoy es una demente, mañana una directora de liceo, lo cual no es del todo contrario ahora que pienso jaja

ro dijo...

Santi, no seas malo con la almacenera... Anita no es de este mundo, no sé si será extraterrestre o fantasma ella misma, pero no pertenece a nuestra sociedad.
A mi también me gusta la parte esquizofrénica.
Bonomi capaz que podría ir a ayudarla en la papelería y a lo mejor ahí ella logra que cierre un poco la boca. Besos

andal13 dijo...

¡Ya veo que el PRI me lo robó el Pascualero, y no sé con qué derecho...! ¿Qué se cree, que porque llegó como 26 horas antes puede comentar antes que yo! ¡Descarado!
Con gente así y como ese chorro del cuento(un pecho frío, hay que decirlo) es que las cosas están como están.
¿Y cómo están?
Así.

ro dijo...

Andal, no solo no fue pri sino que fue diecis.. Pero no importa el orden, el asunto es que cayó y se expresó y dijo. Me criticó un poco al rocho y hasta filosofó sobre las condiciones de la sociedad actual. No fue muy clara que digamos en su pregunta y posterior aseveración, pero el asunto es que vino y dijo y eso es lo que importa. Yo me quedo meditando que usted empatiza con el noticiero del 10: así está el mundo, amigos. ajja. Besos
Pdta: No me hagas dibujo pa este que no da. Así lo saco rápido y subo otro
Besotes

andal13 dijo...

Jajaja, la pregunta final se respondía así. Es decir, con la palabra "así". Es como vos decís, lo que dice Traverso al final del informativo: "Así está el mundo amigos". ¿Y cómo está el mundo? Así, ¿de qué otro modo iba a estar?
No se me ocurrió hacer dibujito, menos que menos cuando era la comentante número chiquicientos.

jhasmin ghidone dijo...

buéee.... Anita no esta demente....
es una de las personas más audaces que conozco!!!(bue,que conozco!)jeje
ro m encanta lo que escribis!!1
besos de la alumna!!!jejeje

Santiago Emanuel Vega dijo...

jaja, que vuelta que le diste al final, es genial este cuento, besos

FLACA dijo...

Cuántas veces en cualquier hecho inusitado se vislumbra una luz de esperanza que nos arranque del hastío y la inacción.

Cuántos chorros dejarían de serlo si una luz de esperanza apareciera en sus vidas y le ofreciera una oportunidad diferente.

El chorro aparece e ilumina la vide de Anita con una esperanza para salir, aunque sea por un rato, al mundo exterior, al sol y al aire y a la vida.

Cuántas veces el estar distraído, el no asustarse, el no hacer lo que el chorro espera que hagamos lo descoloca y lo deja sin argumentos válidos desarmándolo.

Me reí mucho, como siempre en la papelería; y me encantó la vuelta de tuerca del final.

ro dijo...

Gracias, flacurita. Veo que me interpretás fielmente. Besotes

ro dijo...

Gracias, Jhasmin! Qué bueno que esto les guste a los jóvenes. Eso alivia un poco el peso de los años!!!
Gracias, Santiago, vos sabés que tengo una debilidad con esas sorpresas finales, a veces quisiera hacer que el final se deslizara, y que solo importara el cuerpo del cuento y no tanto el final, pero no puedo. A veces creo que escribo como quien engaña. NO es lo esencial, ya sé. Besos