EL CRISTAL CON QUE SE MIRA
POEMAS Y CUENTOS



domingo, 15 de agosto de 2010

El charquito

"Abandonad toda esperanza
Vosotros los que entráis..."

(Inscripción Puerta del Infierno
Divina Comedia, Dante Alighieri)

- Ah, me olvidé de decirte…Doble faz
- Bueno. ¿Cuántas? Tampoco me dijo…
- Eh…50. Con eso alcanza, sí.
El servicio de fotocopiado lo atiendo yo desde el mediodía hasta la hora del cierre. Esa es la hora en la que en el centro de Montevideo, salen los bicharracos a la calle, un universo de figurines: las siluetas desflecadas a contraluz, el desfile de estresados, varias ráfagas consecutivas de apurados, además de los humanos casi zombies, que parecen restos de gente, sumados a los que piden y los que asaltan y los que juntan ceniza para armarse la pasta.
Si fuera creyente, pensaría que Satanás revuelve Montevideo con la cola, mientras ésta cocina a fuego lento a estos pobres diablos. Todos los días llega uno de ellos a mi mostrador. La papelería absorbe por todos sus papeles, cartones y cartucheras la poesía decadente que exudan estos personajes que pasan y se van.
Mis estudios de literatura no son tan ricos como esta actualización constante de mi catálogo de personajes.
Otros días estoy malhumorada, pero hoy estoy vacía, casi desesperanzada. Mi esperanza se ha vuelto una gotera y puedo ver un charquito verde limón, sobre la alfombra de alto tránsito de la papelería.
- Me están esperando en un taxi
- Bueno. Ya va…
El desconocido está tenso, como si le fueran a hacer una fibrocolonoscopía sin anestesia en tres segundos.
A veces no puedo evitar que mi imaginación vuele así. Miro su mano. Tiene un anillo voluminoso con la inicial “D” ¿Demetrio? ¿Dillan? ¿Duvimioso?
Viste con elegancia. Traje cruzado negro. Camisa blanca, corbata roja e insólitamente, gemelos rojos. ¿Modelo? Pelo negro, muy cuidado. Barbita corta en la pera. Bigote bastante fino. Manos afiladas. ¿Pianista?
No es como Ricardo Fort, ni como el otro zapallo del jurado de Tinelli, pero su ropa tiene excentricidad de camarín. De medio perfil, se parece un poco a Sean Connery, pero no tanto como para que me tire en sus brazos en el acto.
Doy vuelta la hoja distraídamente, y veo el taxi estacionado en la puerta.
La tarde está lloviendo discretamente sobre el lomo de Montevideo.
- Acá tenés- dice “D”- y me paga.
- Gracias.
Este hombre me intranquiliza. Mejor que se vaya. Tiene la
mirada encendida. Si se queda un minuto más, le salto encima.
Lo miro irse. Se sube al taxi y chau. Mis ojos se detienen sobre el mostrador. Se olvidó de un cuaderno rojo, como los gemelos y la corbata, de tapas duras. No hago ni el amague para ir a alcanzárselo.
El charquito se va poniendo verde botella. Saber algo, obtener la verdad, me colorea intensamente la esperanza, como si me conectaran un suero. Tengo la oportunidad de salir de estas cuatro paredes, de invadir una vida privada y lo voy a hacer antes de que vuelva a buscarlo. “D” dice también la tapa del cuaderno. ¿Damian? ¿Daniel? ¿Duilio?
Son años de Tutti fruti.
Busco alguna pista en el cuaderno.
En la primera hoja dice:
Hoy se lo voy a decir
¿Qué cosa va a decir? ¿A quién? No dice nada más. ¿Estará hablando de la mujer que lo esperaba en el taxi? ¿Estará hablando de mí? ¿Y si me quisiera decir algo a mi?
Y más adelante, dos hojas después:

Su mirada me atraviesa, me tritura, me muele.
Es un Infierno y duele, pero después viene el alivio de las cosas verdaderas. El paraíso es una mentira, tiene nubes de papel crepé hechas por escolares bajo la mirada despiadada de maestras sádicas


El infierno es el fuego que alojo
Porque no puedo tocarte.
El silencio es tóxico
Clava su ancla en mi garganta
Todo se pondrá rojo
Ya no me queda esperanza


D tiene que decirle algo a alguien. ¿A una mujer? En todo caso, todo tiene que ver con hablar o callar secretos. Daría todo por saber.
El taxi vuelve. El señor “D” se baja. Cada vez me parece más un poeta. Cierro el cuaderno y lo tapo con un rollo de nylon y espero que “D” se acerque de nuevo. Me pongo a ordenar unos sacapuntas en su caja de cartón. Después pienso que nadie ordena sacapuntas en una caja de cartón, a no ser que sea por una razón especial, y que no es verosímil mi cobertura. Los dejo caer en catarata desde el mostrador y se estrellan contra el piso en el preciso lugar por el que deberá pasar “D” cuando venga a buscar su cuaderno. Quizás me ayude a recogerlos.
Después de todo, los caballeros siempre alcanzan a las damas el pañuelo que se les ha caído. Lo mío es nada más que una variación en el objeto.
- ¿Dónde está mi cuaderno? Me lo dejé acá hace un momento
“D” me pisa dos sacapuntas y se siente el cricck, cricck de los plásticos rotos. Pequeños trozos verdes y rojos quedan incrustados en la alfombra de alto tránsito. No se inmuta. Otra vez cara de fibrocolonoscopía. Así no se parece tanto a Sean.
- ¿Un cuaderno? No sé… No me di cuenta. ¿Era muy importante para usted?
- Si. No estuve en ningún otro lado. Tengo unas anotaciones allí que necesito. Tiene que estar por acá. ¿No lo vio?
- ¿Yo? No…
Pongo mi mejor cara de compasión. Cierro la fotocopiadora, salgo de atrás del mostrador, lo ayudo a buscar por todos lados, cuidando que no se acerque al rollo de nylon.
- ¿El cuaderno tiene algún nombre? ¿Usted cómo se llama? Yo siempre digo que es importante saber la verdad, que se la digan a una o que uno la diga, como sea, hay que decir las cosas, ¿no? Porque después uno se envenena con ellas y…
No me habla. Me mira. Y su silencio me obtura la boca. Como siempre, mis palabras son catarata, mi lengua es enemiga. Se dio cuenta. Me cocina a fuego lento con la mirada. Necesito una distracción.
Con el codo tiro un exhibidor de caramelos. El piso queda como después de romper una piñata.
Él se queda de pie. Los gemelos rojos quedan a la altura de mi nariz. Luce como un gigante, mientras yo estoy en cuatro patas y junto los caramelos. Desde allí le tiendo la mano con uno de ellos convidándolo. No me acepta ninguno. ¿Diabético?
Parece que tuviera una fogata en cada ojo. Está furioso, pienso. Pero, no.
- Devuélvame el cuaderno- me implora - Lo necesito. ¿Qué quiere a cambio?
- La verdad. Quiero saber. Cuénteme
- Puedo decirle mi nombre: Benjamín Legrand.
- ¿Y la “D”?- le pregunto, y ya desbocada - Vamos…Usted miente. Podría haber inventado algo más convincente que ese seudónimo tan antitético. ¿Es “D” de Darwin, de Dantón…De…?
- Devuélvame el cuaderno, por favor. Ahí tengo todo. Pídame lo que quiera ¿Qué desea? Puedo darle lo que me pida, oro, poder, lo que sea, menos la verdad, a cambio del cuaderno.
- Se pisó el palito- saber la verdad me tranquiliza tanto que ni me inmuta su revelación- ¿Cómo debo llamarlo? ¿Belcebú o Mefistófeles o Lucifer? Por estos pagos le llamamos mandinga…Por lo visto- señalo el anillo- Diablo a secas.
El diablo se ríe mucho. La carcajada queda muda en el aire y me dice con bastante amargura:
- Nada de eso. Llámeme Benjamín. Soy un pobre diablo. Vivo constantemente insatisfecho.
En sus ojos se deja ver su frustración, quizás porque un diablo no puede pactar consigo mismo, tiene que pelear por sus sueños como cualquier mortal.
- Devuélvamelo, por favor- me ruega.
La frustración y angustia del diablo son tan humanas que me conmueve y le doy el cuaderno.
- Gracias- me dice el diablo - Se lo debo todo.
- Merece – le dije yo- que soy un poco hereje.- Lo entiendo. Usted ha perdido el paraíso. ¿Dónde vive?
- No. No lo perdí. No lo quise. El paraíso es una mentira de plástico, parecida a los pesebres. A veces pienso que lo soñé y que solo pasé una temporada en un hotel de alta rotatividad. Vivo en Montevideo, que es una dama de la noche, y ella me ha contado sus vergüenzas…En ese cuaderno está todo…- y agrega, esta vez haciendo sibilina su voz: “El diario del diablo”
Pura “D”. Quisiera que me contara. Mi deseo de saber se apodera cada vez más de mí. Parece que él me adivinara el pensamiento.
- Lo que hay allí no es para cualquiera.
Me tienta. Me tienta. Es poderosa tentación tener la verdad…
- ¿Puedo sacarle una fotocopia a su cuaderno para leerlo? - le pregunto?
- Eso depende de lo que usted esté dispuesta a sacrificar.
- ¿Mi alma?
- Puede ser…Su alma o su esperanza que es lo que importa… Pero debo advertirle que un alma sin esperanza no es más que el vientito que mueve las cortinas y las hojitas de los árboles. Debe comprender el alcance de este contrato, porque no habrá marcha atrás.
Es honesto ahora- pienso- Antes no, porque no hay duda que conoce mi charquito. Su olvido del cuaderno fue deliberado. Eso era lo que deseaba desde que entró hoy más temprano a la papelería, a sacar las fotocopias. Claro, para qué iba a necesitar el Diablo fotocopias… Un efluvio literario me envuelve: Si Dante tiene razón, la esperanza en el Infierno se cotiza como oro.
Miro mi charquito y me empiezo a despedir.
Sé que se está saliendo con la suya, sé que me está enredando en su pacto y obtendrá lo que quiere.
Mi charquito se pone amarillento y empieza a naranjear…
Todo se pondrá rojo
Hasta que no quede esperanza
- No hay pacto – dice el Diablo- Hasta el Diablo debe poder resistir su propia tentación. No quiero su esperanza. No quiero tenerla. ¿Para qué? Yo quiero seguir amándola a usted, Anita, y usted no sería usted sin su charquito. Yo quiero desear tenerla, verla ahí a usted, Anita, y mantener para siempre el deseo vivo de obtenerla a usted y a su esperanza. Quizás no la obtenga nunca y probablemente eso sería lo mejor... Ese será mi paraíso: vivir en vilo, intensamente, en perpetuo estado de amor y deseo por usted y su esperanza. Quiero que cuando usted me mire, se me triture el alma como hasta ahora. Mi amor no seguiría intacto en el transcurso de su vida mortal si yo mismo hiciera que su alma fuera solo un vientito.
En ese instante descubro una de las verdades del cuaderno. Él hablaba de mi. Una lágrima salada se me cuela por la comisura.
-Usted no encontrará nunca este cuaderno. Lo dejaré escondido aquí para siempre. No hay mejor lugar para esconder algo que una papelería.
Cuando dijo eso todos los cuadernos y cuadernolas de la papelería, hasta los que estaban en los más altos anaqueles, y también su cuaderno, empezaron a girar. Volaban bajo el cielo raso de la papelería en cámara lenta, sin siquiera abrirse en el aire, como si fueran miles de alfombras mágicas. Eso duró apenas un minuto, pues cuando los hubo entreverado bien, volvieron a sus estantes altos y la verdad quedó sepultada bajo montañas de papeles en blanco.
Me queda mi charquito de esperanza, pero que parece bien poca cosa al lado del amor que me hace adiós con la mano desde la puerta. ¿Dónde obtendré un amor que cuide tanto de su propia sobrevida? ¿Y la verdad?
Y si...
Voy a buscar una escalera.

24 Aquí dejá tu comentario:

andal13 dijo...

¿Pri? ¡Pri!

Ah, me maté pensando en poetas del '900 cuyos nombres empezaran con D... ¡Malvada!

La vida sin esperanza debe ser el peor de los infiernos. Pa' mí que Dante en eso tenía razón.

ro dijo...

Sí, Pri!!!! ¿Y quién dijo que acá solo vienen los del 900? Jamás aseguré semejante cosa... Pero debo reconocer que sí dejé que la cosa se supusiera de ese modo jaja, no, mejor jijiji....
¿Sale dibu? Sin compromiso de ponerla en la obligación, vio?
Sabe qué...Creo que la desesperanza total no existe. Hasta los suicidas tienen esperanza de encontrar algo mejor, creo. Porque aún cuando se pretenda terminar con todo, creo que esperan que después de ese cambio radical, habrá otra cosa, o si no, tienen la esperanza de terminar. Bué, no sé, se me acabaron los cigarros y estoy en estado de abstinencia provisional así que digo pavadas. Besos

andal13 dijo...

Ah, no prometo dibujito, pero capaz que sale.

Yo planteo lo de la "no esperanza" como un infierno real, si es que existe tal establecimiento post mortem. Es decir, si tu alma está condenada por toda la eternidad a un determinado tormento, ¿qué gracia tiene que mantengas la esperanza de que cese? Hasta lo sufrirías con gusto.
Ah, no, en el infierno que yo regenteo está prohibido el ingreso de toda persona abrazada a una esperanza.

ro dijo...

Si yo fuera a dar a semejante establecimiento dantesco, trataría de llevármela encanutada en algún lado...
Ya le dije que no se sienta obligada a lo del dibujo. Solo si sale y si le resulta placentero, vio Andal? Hablando como los locos de todo un poco. Estuvo en la ocupación del 38?

andal13 dijo...

Ah, no durás nada en tu puesto de Cerbero!

Mirá, ahora estoy preparando un dibujo para otro blog, así que lo veo difícil de momento.

No... Más bien estuve ocupada, jijiji!

¿Sólo nosotras dos le estamos dando bola al diablo?

jhasmin ghidone dijo...

BUÉ... YO NO SUFRI COMO ANDAL PENSANDO EN POETAS DEL 900 CUYOS NOMBRES EMPESARAN CON D,POR LO TAMTO, NO TE CONSIDERO "MALVADA".JAJAJ!
YO NO SE SI EXISTE EL "INFIERNO", SI EXISTIERA Y ME TOCARA IR A EL MISMO, IGUAL ME LLEVARIA UN POQUITO DE ESPERANZA, CREO Q A TODOS LADOS LO LLEVARIA!!!
Q SERIA DE TODOS NOSOTROS SIN UN POQUITO DE ESPERANZA!...
ME ASOMBRA TU CAPACIDAD DE ASOMBRARME CON CADA COSA QUE ESCRIBIS!
SALUDOS!

FLACA dijo...

Disculpen pero si pudiéramos llevarnos un poco de esperanza estaríamos en el purgatorio, no en el infierno.

Me encantan estos relatos de sucesos en la librería. Y morí con el diablo. También me gusta todo ese erotismo que vuela en el aire y ese estilo humorístico para contar cosas serias.

Antes de irme me gustaría aclarar algunas dudas:
1-¿Qué pactaste con D para que te diera el don de escribir así?

2-¿A qué está dispuesto el personaje con tal de dar curso a esa pasión erótica que se le vive saliendo por los poros?

Para terminar: esa foto compuesta de Delmira me da escalofríos,¿es lo que buscás?

ro dijo...

Gracias, Jhasmin! Comparto contigo lo de la esperanza, ya sabés. El otro día estuve preguntando por ti en el liceo y tus adscriptas me dijeron que sos excepcional! Tenemos que darnos un ratito para charlar allá también.
Flaca, usted deje esos conceptos dantescos del purgatorio. Dante es Dante y que él lo arme como quiera, con el debido respeto. Pero acá hasta el diablo tenía esperanzas! Cualquiera que pueda amar y desear tiene esperanzas. Y no me digas que este diablo parecido a Sean Connery no se merecía tenerlas!
La verdad es que a éste no le veo tanto erotismo. Esta vez Anita en realidad quería saber la verdad más que enamorarse. Pero es cierto, está sola y tiene expectativas. Se verá...
Todo pacto es secreto así que no puedo develar lo que ofrecí, pero no es eso que estás pensando, porque es de la era cuaternaria.
Pero algo medio defectuoso habrá sido lo que le dí que nunca estoy conforme del todo con lo que me sale. La próxima vez pido una poción para la autoestima.
¿Cuál foto de Delmira? La foto que hay no es compuesta. Es así, con ese pajarraco en el sombrero. Y sí, quería esa imagen con poco glamour y una pizca de ridículo. El desnudo lo hizo Andal. Y refiere a la llave que canta en la cerradura y me encantó, sí. No sé si te referías a eso.
Bueno, flaqui, muy conforme con su comentario. Trataré de visitar a Calma como me pediste, pero ahora no porque voy a hacer la cena.

ro dijo...

Andal, usted no se preocupe. Ya le había dicho que era sin obligación!
Yo no haría de Cerbero, o el diablo o nada jijii.
Vio Andal? Aparecieron otras dos diablesas. Menos mal...
Besos

andal13 dijo...

¡No, no y no! ¿Desde cuándo unas simples mortales ponen reglas en el infierno? El infierno es donde NO HAY ESPERANZA, porque si no, pierde su esencia!
Che, Satanás, vení a ponerles un poco de orden a éstas!!!

Hablando de ángeles caídos, ¿leíste "Caín" de Saramago? Excelente la visión que hace sobre los comienzos (bíblicos) de la humanidad.


Terminé el dibujo para Todo por la misma plata, pero me enganché a ver "Up" (divina la película!), y ando a medias con una caricatura de Mónica Navarro, así que ya veremos qué sale.

El Santi dijo...

Está bueno che, este estudio en rojo y verde.
Quedate con la esperanza Anita, aunque sea un charquito de mierda. La verdad es tan de plástico como el paraíso, la verdad no vale nada porque no existe y hasta el fuego de los ojos del Diablo se termina apagando. La eternidad nunca sabremos si existe, porque habría que esperar demasiado para confirmarlo. Además un diablo en taxi no es confiable. Un charquito está bien. No todos tienen un charquito verde.

Fernando Terreno dijo...

"mis palabras son catarata, mi lengua es enemiga."
Por un momento pensé en una sesión de Análisis (y la defensa), y después se me ocurrió: "traspasada por un/el deseo del diablo" o "la última tentación del diablo" (última por esta semana...)
Qué lindos nombres tiene el diablo, pero de todos Mandinga es muy diabólico.
Bueno, como verás, vos escribís una cosa y cada lector sale para cualquier lado.
Un abrazo.

Marple dijo...

Hola Ro.
Andab buscando unas palbras de Dolina sobre el infierno que ami me gustaron. Creo que las dijo cuando publicó "El bar del infierno"o algo así

"El tipo en el infierno no tiene miedo, salvo que sea un infierno tan refinado que permita la esperanza, que permita un desarrollo del sufrimiento. Yo creo que hay un cuento de Villier de l’Isle-Adam que se llama “La esperanza” y que es la historia de un condenado, de un prisionero de la Inquisición, y el cuento narra una fuga. El prisionero ve abierta la puerta de su celda, huye, gana un bosquecito, ya piensa que tiene asegurada la libertad y, de golpe, surge un monje, que era su confesor, y un grupo de personas que lo reducen. El confesor lo abraza y le dice: “Has padecido todos los tormentos menos uno: el de la esperanza”. Así que a lo mejor el infierno no es tan elemental como yo supongo, y hay formas de sufrimiento que no llegan nunca a su punto cúlmine precisamente para permitir un continuo desarrollo del sufrimiento. Y para permitir que el sufrimiento pueda estirarse hacia el futuro. Esta idea tiene un costado interesante: tanto el sufrimiento como el placer, como el goce, solamente funcionan si se logran proyectar hacia el futuro"

Yo creo también que la esperanza es una forma de sufrir cuando es demasiado larga, "El que espera desespera", como dice el refrán.

Muy bueno el cuento, me ha hecho pensar y... sobre el infierno no estoy segura de nada.

Santiago Emanuel Vega dijo...

Este es el mejor de la saga Los Inmortales (parece que perteneciera a ella) perdona que no te comentara los anteriores, la primera parte, donde aparece la descripción de las personas, esta tan bien escrita, me encanto esa visión cotidiana y cansada de los transeuntes, tiene un ritmo tan fluido todo el cuento, eso lo admiro en vos, ya te lo dije pila de veces, es como si supieras desde la primera palabra lo que vas a hacer, me encanto este cuento, me mato esta reflexión "En sus ojos se deja ver su frustración, quizás porque un diablo no puede pactar consigo mismo, tiene que pelear por sus sueños como cualquier mortal." Excelente, muy buen trabajo, besos

FLACA dijo...

Me refiero a la foto del pajarraco en la cabeza. Si no es compuesta es que parece estar flotando en la irrealidad. Y esa mirada me espanta.

FLACA dijo...

Me refiero a la foto del pajarraco en la cabeza. Si no es compuesta es que parece estar flotando en la irrealidad. Y esa mirada me espanta.

ro dijo...

Andal, no leí Caín. Espero poder este verano.
Yo también vi una parte de Up. Me fascinó!
Santi, hay tantas verdades de plástico... Son como los sacapuntas de colores, se parten en pedacitos...
pero hay algunas que son como de roble o por lo menos hacemos lo posible por verlas así, por nuestra propia salud mental.
Marple, cuánta profundidad y cultura hay en su comentario! Qué bienvenida que sos! Gracias por tus reflexiones. Ahora no puedo seguirte mucho porque estoy haciendo una tarea administrativa y odiosa, pero esa idea de la esperanza como sufrimiento me parece genial y verdadera. La seguiremos.
Fernando, creo que el lector tiene esa libertad esencial de agarrar para donde le plazca. Gracias por venir y aportar.
Santiago, gracias por tu entusiasmo. Cuando te leo me siento más joven, animosa y feliz. Creo que te voy a nombrar mi fan número uno. Pero solamente si yo soy la tuya nro. 1.
Flaca, no mires más esa foto. Si, era medio desorbitada y loca. Era irreal y casi esquizofrénica, pero ninguna otra tuvo los ovarios de escribir como ella, (en esa época de tanta represión) así que por eso me fumo esa foto.
Bueno, besotes mis amigos. Mañana la seguimos.

FLACA dijo...

Ella no sólo escribió, ella hizo también.Y no se la anduvo con chiquitas.

ro dijo...

Me gustó Andal, muchas gracias!. No subí la fuente de inspiración a ver si alguien la descubre... Como yo soy neófita en eso no la hubiera sacado nunca.
Flaca, hizo menos de lo que escribió. Es más, creo que por eso mismo escribió tanto. Vos que sos la catadora oficial de imágenes de este sitio, decí, por Dios, tu opinión sobre este Diablo de la Andal13. Besos

ro dijo...

Flaca, me acuerdo que cuando puse los gatos no podías entrar a mi blog jaja...

Marple dijo...

Andrea.
genial la ilustración!
En la carta de Tarot,hay una pareja a los pies del diablo y vos sustituíte al hombre por papeles., que es lo que está haciendo, por ahora la chica del cuento.
Para los desconocedores de los enigmas del Tarot les digo la más intelectual de las interpretaciones: para Jung, el diablo es la Sombra,el lado oscuro, que en el proceso de individuación la persona debe conocer (o reconocer) para avanzar en el conocimiento de sí mismo.

andal13 dijo...

Fah, no hay caso, la Marple le sacó la radiografía en seguida al dibujo!!!

;-)

ro dijo...

Si, radio y ecografía completa. Besos a ambas

ram... dijo...

Muy bueno el relato, como siempre, con un toque de misterio esencial. Intenté adivinar el personaje ésta vez y debo confesar que se me ocurrió que podía ser el mandinga, je, con lo del traje, corbata roja y los prendedores, me lo imaginé al diablo de gala, ja. Besos, sigo leyendote!