EL CRISTAL CON QUE SE MIRA
POEMAS Y CUENTOS



viernes, 27 de agosto de 2010

Como un aliento

Hoy me pidieron que viniera de mañana porque hay que terminar el inventario.
En el color, las mañanas no se distinguen de las noches. Solo tienen esa cosa inminente de algo que comienza: Como un aliento.
El cielo de la noche y el de las siete de la mañana son igualmente oscuros. Pero, de mañana, los pobres borrachos de la calle Mercedes hace rato que duermen en los umbrales como muñecos de trapos y papeles húmedos, y han dejado de ser los zombies tambaleantes que emergen en la noche, luego de haber descubierto que nada comenzará al día siguiente de ningún otro modo.
Meto la llave en la cerradura. No tengo miedo. Adentro me espera el mate, la estufa, mis ratones, los sacapuntas y los cuadernos, las gomas y los portaminas, porque hoy hay que terminar el inventario. Y a lo mejor está también, ahora que pienso, el agente de servicio 223. Porque alguna que otra vez está a la hora que tiene que estar.
-Es un chanta- decía Don Alberto, que descanse en paz
El Agente llega media hora después que yo. Me mira con cara de culpable. Yo ya estoy haciendo el inventario. Respira agitado. Se masajea las sienes. Abre tanto los ojos que parece que estuvieran trepándose a sus cejas.
-Disculpe, Señorita Anita. Llegué tarde porque vengo de un procedimiento.
-Ahá- le digo automáticamente.
-Me salvé de chiripa. Estuvo muy peligroso. Incautamos dos toneladas de marihuana, dos de cocaína y un arsenal... 300 granadas de mano y 10 metralletas.
-Ahá, digo sin inmutarme, como el Rodríguez de Espínola frente al diablo, mientras empiezo a contar en voz alta las gomas. La literatura como estrategia de vida, pienso. Él continúa enfervorizado tratando de provocarme alguna conmoción. Ya soy casi Rodríguez. Inconmovible frente al palabrerío del diablo.
-También había dos masculinos proxenetas y media docena de femeninas en pleno ejercicio de la prostitución.Encontramos varios miles de dólares y cuando estábamos a punto de aprehenderlos…
-¿A los dólares?
Sé que no debí intervenir. Pero me tentó el diablo. No hay caso, no tengo conducta. No llego ni a los pies de Rodríguez, el inmutable.
-Señorita Anita, me refiero a los cuerpos del delito. Cuando estábamos a punto de aprehenderlos, uno de ellos me tomó por sorpresa del cuello y ¡pin!, ¡pun!, ¡pan!, logré reducirlo sin problemas. Tuvimos que participar varios efectivos policiales de la unidad de delitos complejos. Y el procedimiento duró desde ayer de noche hasta hoy de madrugada. Por eso llegué tarde.
Yo a esa altura había terminado de contar las gomas para el inventario y ya contaba a un volumen audible desde la vereda, para ver si se callaba:
-40 cajas de gomas de 20 gomas cada una son 600 gomas.
Yo usaba la estrategia de la indirecta y la redundancia combinadas, a ver si se daba por enterado de mi indiferencia.
-Me olvidaba, encontramos también cuatro bazookas y 12 rifles de mira telescópica y había una bomba que seguro era casi nuclear.
Termino con las gomas y sigo con los portaminas. El agente ignora mi sutil propaganda anti armamentista y sigue enumerando y contabilizando pistolas automáticas, máscaras antigas, cartuchos, balas. Esta vez no logrará tentarme- me digo.
- ¿Vio el informativo antes de venir?
- 43, 44, 45….50 portaminas.
- Le decía si no vio el informativo
- No
- Ah...Por…
- 56, 57, 58…
- Le decía porque aparecí ante cámaras
- 59, 60, 61…
- Le concedí al canal 4 una entrevista exclusiva.
- Ahá. Perdí la cuenta. 51, 52, 53…
- Me sacaron de medio perfil, ¿sabe? El periodista me preguntó cómo me sentía en ese momento, luego de una hazaña policial de esta magnitud, así dijo, ¿sabe? Hazaña, magnitud. Y adivine qué, entonces yo me acordé de que hoy yo venía acá y que me habían avisado que usted venía también y entonces le dije al periodista que yo me sentía muy bien, muy orgulloso y que se lo quería dedicar a la Srta. Anita, que seguramente me estaba viendo en este momento, y pensé que como me había pasado esta hazaña, yo iba a comenzar este día de un modo diferente y que por primera vez, al dedicarle yo la hazaña, usted me iba a prestar un poquito de atención e íbamos a poder tomar un mate juntos, y pensé también que, como había inventario, yo podría ayudarla a contar las gomas entre mate y mate.
Yo, a esa altura, ya había perdido la cuenta de los portaminas y mi cabeza se había metido en un vértigo de pensamientos contradictorios: unos me gritaban que volviera a empezar con la cuenta, congelándolo con la mirada o que llamara a los ratones o invocara a Rodríguez, al diablo y a cualquier conjuro conocido, y otros pensamientos me decían que esta mañana tenía esa cosa inminente de algo que comienza. Se sentía ese aliento.
Al final, no soy Rodríguez. Soy Anita, qué le vamos a hacer.
- ¿Así que fue muy peligroso el procedimiento? Cuénteme un poco más…

18 Aquí dejá tu comentario:

Mónica Pommerenck dijo...

Qué mujer que tiene una vida nada monótona y particular!
Está bien, hay que ser auténtico. No pudo con la curiosidad, ja

El Santi dijo...

No Mónica, no era curiosidad, es que Anita no consigue ser indiferente ante ningún masculino. Se desarmó con la dedicatoria y lo del matecito.
Es un personaje entrañable esta Anita y los cuentos mejoran día a día. Y Anita tiene misterio, es más compleja de lo que parece y es también muy tierna.Es una buena mina Anita.
¿Dónde dijiste que quedaba la papelería?

ro dijo...

Mónica, muchas gracias por destinar tiempo a leerme. Tú sabrás que este cuento no es muy realista, sobre todo en lo que al perfil de ternura del 223 se refiere, pero esta Anita, como dice el Santi, más bien se conmovió con el gesto tierno del agente y lo empezó a mirar con otros ojos. Los ojos de la posibilidad. Dicho sea de paso, Mónica, te recomiendo que lo leas a El Santi. Creo que te gustarían sus "divagues". Besos


Santi, la papelería como bien lo sabés, no debería estar ubicada en ningún lugar en particular, pero esta papelería está inspirada (y cada vez que la describo pienso en ella) en el Emporio del papel que queda en la calle Paraguay entre Mercedes y Uruguay, donde yo iba a comprar papel pergamino y cartulinas para hacer las tarjetas del mercado, hace como 25 años. Pero Anita no está ahí. Está difícil para encontrarla, porque está paseando por la rambla con el Agente 222, tomando mate, por supuesto. En el negocio dejaron al ladrón y a los ratones que lo tienen acorralado contra el exhibidor de mentitas.
Besos

ro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ro dijo...

O Paraguay entre Colonia y Mercedes, no me acuerdo bien. Se me está corriendo para el lado de la Aguada. En la bajada hacia Paysandú, la papelería se desliza como una niña sobre el tobogán

andal13 dijo...

¡Jijiji, si no le daba bola, hasta una bomba atómica habían encontrado en el procedimiento!

Se me representó el 222 de la Emergencia del Clínicas, allá en la época en que yo tenía la edad de Anita, pero sólo por lo conversador y lo detallista en los relatos de procedimientos.
De lo otro, ni hablamos, que no debe de haber cosa que me emocione menos que un uniforme y un mate.

FLACA dijo...

¡¡¡Ahááá!!!...
Ross, sos impresionantemente brillante. Este relato sí que me encantó.
El 223, aunque sea policía tiene su corazoncito. Y Anita, por más que tenga que contar gomas, sacapuntas y portaminas, no puede evitar su alzadumbre(término acuñado recientemente por María Elena).
La papelería no importa dónde quede, hasta le conozco el olor a papel mezclado con golosinas (porque estoy segura de que en ésa también deben vender golosinas). Todos hemos frecuentado una de papelerías en algún momento, aunque fuera para comprar hojas Tabaré.

Aplausotes.

juan pascualero dijo...

"Rodriguez" fué uno de los primeros cuentos que mi mamá me hizo leer con la explicación que había sido escrito por un maragato.
Siempre pensé que Rodríguez era estúpido, así que Ana no podría imitarlo. El diablo de ese cuento era muy humano tratando de deslumbrar. Esta serie hay que publicarla! ¡Al Colón! (o al Sodre)

ro dijo...

Gracias, Juan por el entusiasta comentario! Diga por qué siempre pensó que Rodríguez era estúpido, me dejó con la tentación de saber...ajja... Porque en los medios literarios siempre se elogia la actitud de Rodríguez y su punto de vista diferente me recontra interesa. ¡Salú!
Flaca, debo inferir por tu comentario que los demás de Anita no te gustaron mucho. Y como te considero una opinión super autorizada quisiera saber por qué no. Si tenés tiempo me decís, ta? Che, eso de alzadumbre suena muy erótico para referirse al estado de romance naif que parece iniciarse acá. Y atenti que digo "parece"
Por supuesto que se venden golosinas. Si todavía existieran se venderían "candes" ¿Se escribe así o me comí una consonante? ¿Se acuerdan de ellos? Besitos

ro dijo...

Andal, pa usté comentario aparte. Cuando empecé este cuento, naturalmente estaba inspirada en tantos 222 que tienen las instituciones, vio? Y jamás pensé elaborar esta visión tan positiva del agente, con esa ternura que de realista no tiene nada jaja...
Eso sí, lo de los relatos de grandes hazañas es así nomás, lo único que hice fue exagerarlo un poco. Todas las mañanas tengo un resumen noticioso, tipo canal 4, de los hechos acontecidos en el oeste profundo.
Me quedan pendientes otros detalles que quizás salgan a relucir en algún otro cuento.
Besos

Fernando Terreno dijo...

Primero te digo que el decorado está precioso. Me gusta mucho ese ambiente de corralón o de construcción de madera, entre sobria, espartana y cálida.

En cuanto a Anita, coincido con El Santi es eso de que cualquier colectivo la deja bien. Acepto que sea una mirada demasiado simple y masculina sobre una persona tan compleja como puede ser Anita, pero espere que no concrete con ninguno, porque ahí sí, dejará de volar su imaginación y se dedicará a cosas más profanas y sin tanto interés literario.
De todos modos, no sé si por ella, o por el potencial seductor de el 223, pero la cosa nunca ha estado tan cerca...

FLACA dijo...

ROSS:
Para decirte cuál me gustó más o me gustó menos tendría que leer todos de nuevo. Lo que quise decir acá con "éste sí que me gustó", es que me había gustado mucho. A mí ya no me da la cabeza ni para escribir lo más simple y hacerme entender. Besotes.

ro dijo...

Fernando, gracias por los elogios sobre el cristal. En eso soy como Anita, me gustan los cambios.No te preocupes que Anita todavía no tiene estabilidad y no creo que la tenga nunca, porque esa es, como tú bien decís, su esencia. Se sube a cualquier colectivo, tren, mostrador, estantería, se mete en cualquier cajón jaja... luquivenga.
Besos
Flaca, era por si te acordabas. Ahora te entendi. Pero bien podía ser que no te gustaran, por qué no? Besotes

ro dijo...

Muchas gracias, Andal13 por la ilustración de Anita. Me encantó la imagen y también pensar que ese podía ser el apellido de Anita ajja!
Besotes

peligro!!genteenobra dijo...

roo!!! hacia pila que no entraba a deleitarme con tu literatura!!, sinceramente me encanta.
un abrazo.
ah! bonito el nuevo luquete del blog.

ro dijo...

Gracias, Emi, por venir. Quedate todo lo que quieras. Besotes

Anónimo dijo...

Soy Rossana Tengo la computadora rota así que por unos días no los voy a poder visitar. Besos

ram... dijo...

Me había desenganchado un poco, pero retomé y veo que sigue emocionante. Ésta Anita no tiene remedio eh?! Nada en contra, pero un 222 con ese léxico tan limitado, refiriéndose a la gente como "individuo masculino o femenino" no da Anita! No da! jajaja.