domingo 5 de julio de 2009

LA POLLERA

Llovía a cántaros esa mañana. Su mujer no había amanecido en la cama que compartían desde hacía diez años. Se habían acostado juntos, como siempre, sin hacer ningún amor, pero después se había dormido y no sabía a qué hora ella se había ido.
Él no sabía, pero ella se había levantado como si una música hipnotizadora la llevara. Se había vestido rápido, se había peinado apenas su largo cabello rubio y así, desabrigada, sin saco, de pollera azul y blusa, se había ido.
No le hacía falta preguntarse por qué, sino dónde. Encontró una dirección de un apartamento cerca del Cementerio, escrita en un papel entre sus documentos, al lado de la foto de un joven hombre, para él desconocido, peinado para atrás.
Un altoparlante anunciaba ofertas: coronas mortuorias, ramos de flores y cruces de claveles. No dejaba de ser un detalle de humor negro- pensó el hombre.
Otro hubiera estado ajeno a los ruidos de la ciudad, pero él estaba sensibilizado. Sus sentidos, como espíritus vengativos, experimentaban ahora todo lo que se habían negado a percibir durante años.
Miró el papel con la dirección y vio la pollera azul colgada en el balcón del primer piso, movida por el viento, mientras estaba parado en la vereda de enfrente. El sol, que asomaba ahora apenas, después de la lluvia, la tornaba en violeta por momentos.
El hombre subió los escalones de la entrada y se paró al pie de la escalera que lo llevaría al primer piso del viejo edificio.
Arrebatado por un impulso subió hasta el tercer escalón. Desde allí le llegaba una voz muy viril, una música de fondo y el susurro del deseo en una mezcla inseparable.
Seguía con esa hipersensibilidad perceptiva. Escuchaba algunas palabras muy claramente: marido, casa, desnuda.
Tanteó el arma en su bolsillo.

Horas después, los vecinos declararon que a ese apartamento venía gente dos veces por semana, de mañana, porque veían las celosías abiertas y escuchaban música y voces. Una de las vecinas incluso agregó que, desde la ventana de su casa que era la de enfrente, había visto una vez a una mujer que se soltaba el pelo frente al balcón y totalmente desnuda salía a colgar ropa en la cuerda. Dijo que desde ese día ella había sabido que iba a ocurrir una tragedia. Dijo que su cabello era muy largo y negro, pero que no alcanzaba para tapar su desnudez. Otro vecino, sin embargo, insinuó que la vecina tenía condiciones para presentarse a algún canal de televisión como libretista de fotonovelas.
Todos coincidían que ese día habían visto nada más que al hombre sentado largo rato en el escalón de la entrada. Incluso dos vecinas habían pensado que era un vendedor buscando un rato de descanso a media mañana.
Había parado de llover y había salido el sol. El viento seguía. Y había, además del silbido, un punteo como de guitarra, entreverado con risas de los niños que habían salido a jugar en la vereda.
El hombre tomó distancia una vez más y volvió a la vereda para ver moverse la pollera en el descascarado balcón. La tela ondeaba con el descaro de lo clandestino cuando se siente a salvo.
Se escuchaban risas.
El sol mostraba al mundo como no es.
Si pudiera volver a no percibir nada…
El hombre vio a dos vecinas que lo miraban, se sentó en el escalón pegado a la vereda y cerró los ojos para concentrarse en lo que tenía que decidir.
Le daba el sol, calentando el piso todavía mojado de grandes baldosas blancas y negras.
Corría la mañana hacia el mediodía y se empezó a oír un informativo que venía del apartamento de planta baja.
Esperaba una señal, algo que lo calmara, que le dijera que se había equivocado. Quería escuchar una voz de mujer desconocida, una señal que le aliviara el porvenir. Pero lo único que le llegaba con los ojos cerrados, era la paradójica tibieza del sol en las baldosas blancas y negras del hall del viejo edificio.
Esperaba también que a su memoria acudiera un recuerdo tan o más fuerte que su dolor, que le permitiera volver a la calma, al equilibrio confortable de los traicionados ingenuos, pero las baldosas calentadas por el sol eran mucho más cálidas que sus recuerdos: Siempre había sido así. Siempre había sentido que daba la vida a cambio de un indiferente parpadeo. Pero no había sido capaz de verlo. Estaba ciego y sordo.
Ahora se confirmaban sus peores sospechas. Pero estaba preparado.
Se paró otra vez y se acercó al pie de la escalera. Ahí estaba también el ascensor, pronto para llevarlo, rápido, certero, pero prefirió la escalera.
No golpeó la puerta. Tanteó y vio que no tenía tranca. La empujó. El sonido de la guitarra le llegó con claridad. No lo habían escuchado. Lo primero que vio en el balcón abierto fue la pollera de lino azul y, desde donde estaba alcanzó a ver sobre la cama las piernas desnudas que yacían lánguidas. Retrocedió un paso. Después, por desgracia escuchó la voz que cantaba. Esa voz lo hizo dudar de su propia masculinidad. Inmóvil, escuchó la letra. Veinte segundos le alcanzaron para entender que había perdido, que su arma era apenas un revólver y la del hombre era un canto sobrenatural que había inmortalizado a su amada para siempre, y la había puesto fuera de su alcance, a salvo del tiempo. Salió del apartamento, bajó las escaleras. Salió a la vereda, se sentó en el mismo escalón y se pegó un tiro. La sangre manchó indeleblemente las baldosas blancas.
El cantante, ajeno a lo que acababa de suceder, terminó de componer la canción que lo había desvelado desde la mitad de la noche y se acercó a la mujer que dormía desnuda en la cama, le acomodó el largo pelo negro, y, antes de ponerse él mismo a dormir, le dejó anotada la letra de la canción que era:

“Cuando venga la mañana
Cuando venga la mañana
Tu pollera de lino azul
Colgadita en la ventana
Colgadita en la ventana
Bandera al sol amarillo
Dirá que tú no has dormido
Con tu marido
Cuando venga la mañana
Cuando venga la mañana
tu pollera azul de lino
tu pollera azul de lino
Vuelta color de vino al sol
Si no la descuelga el viento
Si no la descuelga el viento
Mostrará tus sentimientos y
Los que yo no me digo
Somos amigos
Cuando venga la mañana
Vuelto color de trigo el sol
Incendiando tu pollera
Violándola toda entera
Vendrá a meterse en tu cama
Y dormir contigo
Sobre tu ombligo
Cuando venga la mañana
Pollera de lino azul
colgadita en la ventana
colgadita en la ventana
Bandera al sol amarillo
Dirá que tú no has dormido
con tu marido
Cuando venga la mañana
Cuando venga la mañana
Cuando venga la mañana.
Alfredo Zitarrosa"

Pocos días después, una mujer de largo pelo rubio pensaba en el marido que no se había atrevido a dejar aquella madrugada.
En su dormitorio, sentada en la cama que había planeado que nunca iba a volver a usar, la mujer de pelo rubio escuchaba la radio. Sin hablar del suicidio, la periodista paladeaba algunos detalles sobre la misteriosa mujer de cabellos negros que se hallaba en el apartamento del conocido cantante, para luego dar paso a la canción. Mientras se subía el cierre de su vestido negro, la viuda escuchó la canción en la radio.
La escuchó y deseó que su cabello hubiera sido del mismo color de su vestido.


(Cuento inspirado en la canción "Pollera de lino azul" de Alfredo Zitarrosa, que se puede escuchar en el aparatito rectangular reproductor de música a tu izquierda)

17 Aquí dejá tu comentario:

Santi el de Los Divagues dijo...

Bueno, para que no andés diciendo que soy un zalamero, no te voy a dejar un elogio zalamero. Solamente te voy a decir:
La puta que te parió...

Germán dijo...

No conocía la canción. Ahora sí la conozco y también a tu cuento. Notable. ¿Qué más decir?

ro dijo...

Muchas gracias Santi, que te recontra jaja! Lo cambié un poco para variar, porque a Carli le pareció que no estaba claro. Así que ahora le hice algunas modificaciones sobre todo en el final. En serio, quisiera saber tu opinión, si se entiende o si se entendía antes.¿Cuándo actualizás?
Germán, muchas gracias. Idem que a Santi. ¿Cuándo tendremos cuento tuyo nuevo?

FLACA dijo...

Estoy impresionada con cuánto impulso creativo.Tu imaginación es un torrente. Volviste con todo,Ro.
Mañana vuelvo a comentar, ahora voy a leer de nuevo.Tengo que leer de nuevo el cuento poniendo atención en algunos detalles, como el color del pelo.
Un beso, genia.

ro dijo...

Sí, es clave. Muchas gracias. Aproveché estos días que tenía más tiempo. Mañana no estoy acá hasta la noche.Besotes

Santi el de Los Divagues dijo...

Disculpen mi ausencia. Estoy siendo masacrado por una obra de Bitiotti que tengo que editar. Si no saben quién es, mejor.
Besos
Santi

andal13 dijo...

Yo venía pensando que a la mitad del cuento la rubia se había vuelto morocha, pero luego caí en la cuenta... o en el cuento.

FLACA dijo...

Leí el cuento de nuevo, con mucha atención. Me impresionó mucho el relato del marido, y cómo están mostrados sus senbtimientos a través de sus movimientos, sube, baja, toca el revólver, se sienta en el escalón de la vereda, mira el balcón, quisiera sentir y pensar otra cosa, pero no puede.

Volví a poner atención en todos los detalles, pero debo ser la única de los que entran aquí que no entiende con claridad. Ya sé que no hay por qué entender con claridad, pero parece que para todos es facilísimo entender cómo es que se juntan las dos historias paralelas (¿porque las hay,no?). Ya sé que se unen a través de la pollera azul y de la música, pero no me queda claro lo del pelo.
Tampoco pretendo que me lo expliques,Ross, porque la literatura es así.El que es bobo como yo y no entiende se jode.
Me gusta que no me quede así muy claro, porque así me imagino que el marido de la rubia es el que fue al apartamento y se suicidó creyéndose que ahí estaba la rubia.Pero no, ahí estaba la morocha. Y cuando la rubia escucha la historia en la radio,desea haber sido la morocha. Pero no, no hubo nada en su vida que le moviera el piso ni le hiciera pensar que el amor y la pasión valían tanto la pena como para correr cualquier riesgo. Ya sé qué me estoy yendo al carajo. Así que mejor te cuento que me quedé acá escuchando tu música. Y me están matando la nostalgias. Esa "con diez años de menos" casi me hace llorar.¡¡¡aaaahhhh!!!(suspiro)

Santiago V dijo...

yo no se si ya tengo que arrancar a tenerte envidia o que, ademas de tu talento para absorber al lector e introducirlo en la historia tnes tremenda imaginacion, yo habia pensado lo mismo que andal pro dspues m di cuenta d q eran diferentes mujeres, na, este cuento es una exquisitez literaria, lo unico que me sono raro en algun momento fue cuando decis "se pego un tiro", como q era demasiado fuerte y no se si habia un clima anterior suficientemente fuerte para soportar tal imagen, pero al final del cuento uno ni siquiera se acuerda de si lo penso xq el saldo es inmensamente positivo
felicitaciones, igual me gusto mas el de las primas y la tia emilia o algo asi, ahi si q t fuiste al caraj-
ya borre el cuento aquel del libro porque ya era demasiado lio de historias engañosas, le voy a tener q aflojar a los cuadros d dali, jaja
dspues paso dvuelta
besos

ro dijo...

Flaca, vos no sabés lo que te agradezco que me destinaras tanto tiempo. Yo sé que tenés poco. Vos entendiste todo: La historia de la morocha ni siquiera se esboza. Tendrá un marido pero no se sabe quién es ni dónde está. Dejamos eso para otro capítulo jajaja... No lo cerré del todo. Usé el pelo como clave para distinguirlas porque la pollera azul es lo que las une, y no es más que una casualidad aunque pudiera ser la bandera del engaño (pero como verás, no trato de juzgarlo) La rubia tenía la foto de un hombre joven peinado para atrás y tenía la dirección del apartamento donde estaba la morocha, pero tampoco cerré eso. ¿Quizás fuera otra amante pero ese día no le tocaba a ella? jajaja
Ahora a lo sustancial:
NO ME BANCO MÁS QUE TE LACERES DICIÉNDO QUE NO ENTENDÉS Y TODO ESO DE QUE SOS BOBA. Me preocupa que a cada rato digas eso. Vos ya deberías saber que no sos ninguna boba. Que no escribas o inventes no obedece a bobera o falta de talento. Es que no te ha surgido la necesidad, las ganas o te interesan más otras cosas. Pero que digas que algo que no entendés es por culpa tuya ya es el colmo, porque como acabás de dejar demostrado, entendés todo y te planteás más posibilidades o cosas que no cierran. Otros no se darían cuenta o no leerían con tanta atención. Si no, no serías profesora de literatura, porque en el IPA te hubieran dado un boleo, como le pasó a más de una. Ya sé que esto de la autoestima es un tema difícil, que no acepta consejos ni los sigue, ni toma en cuenta la opinión de los demás porque hay una vocecita interior que dice: no valgo,no entendí,qué me pasa, etc. no valgo, no sirvo y todas esas frases autojodedoras, pero igual NO PUEDE SER. Yo también tengo arrebatos de esos. VOS SOS UNA GENIA Y UNA MARAVILLOSA MUJER Y NO ES PORQUE TE QUIERO, ES PORQUE ES LA VERDAD. ACEPTALO. DECÍTELO.CREELO QUE ES LA PURA (como decíamos antes)Lo peor de todo es que en virtud de esa percepción de vos misma, que opera como un filtro de lo que leés (y supongo que de lo que vivís) no te decís a vos misma que a lo mejor no es que vos no hayas entendido sino que sí entendiste y que lo que estás leyendo no es más que eso y no es tan virtuoso. Si no, todo sería responsabilidad del receptor, y el emisor siempre estaría perdonado de antemano. Creo que están buenos estos espacios justamente porque uno puede interactuar con quien lo lee, y aprender, afinar las cosas. Bueno, ya está. Hoy me agarró este arrebato, sé que el Santi, si tuviera tiempo, apoyaría lo que digo, qué también!
Te quiero flaqui.
(Con diez años de menos me mata, pero yo necesito como veinte menos a esta altura)

ro dijo...

Santiago V. No sabés lo que me complace que leas y analices mis cuentos y que hagas valoraciones críticas. Creo que me gustaría igual aunque dijeras que es una cagada, así que no vayas a dejar siempre de manifestarte con honestidad en esto.
Creo que podés tener razón. No sé si estaba preparada la acción para el suicidio del hombre. Se había hablado de tragedia pero había sido la voz de los vecinos, anticipando, pero puede que no hubiera habido preparación sobre las características del personaje.
Vos tenés un gran talento, Santiago. De ningún modo podés achicarte. No te voy a repetir todo lo que le dije a la flaca, pero es lo mismo. Hay que adquirir amor por uno mismo y cultivar ese amor para ser lo mejor de lo que se puede ser. No voy a repetir toda la entrada que hice sobre vos, pero tenes con qué tenerte confianza en el terreno literario. Dicen las buenas lenguas que dibujás bien. Deberías mostrar algo de eso también.
Me parece un error lo de borrar el cuento "El libro". Una de las funciones del escritor es engañar al lector, por su bien, por la descarga placentera del descubrimiento o por la puteada que nos lanza. No hay duda que hay otras funciones y que hay que provocarlo, removerlo de su asiento, conmoverlo. Y un escritor siempre aprende de lo que escribe y de lo que te dicen los demás. Yo he escrito verdaderas cagadas acá y he aprendido bastante de lo que se me dice y a veces de los silencios. Bueno después sigo allá. Hoy fui y estaba todo el blog desmantelado. Espero que lo hayas puesto de nuevo porque no puedo prescindir de leerte ni de que me leas. Besos

ro dijo...

En el arrebato del tecleo veloz de 80 palabras por minuto jajaaj he cometido algunas faltas (diciéndo enlugar de diciendo y quién sabe cuántas más, no voy a releer) Espero no haber hablado de más en un espacio colectivo. Cuando me arrebato pasa eso: hablo mucho y rápido y no pienso, hablo y hablo. Y olvido que es un espacio abierto.
Me consuela pensar que al menos no lo va a leer un pueblo, porque los que vienen acá son como de la flia.

ro dijo...
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Santiago V dijo...

Uh gracias por tdos esos elogios que siempre me decis, y que seguro sabes, considero demasiados, pero igual los acepto porque me gusta mucho q me lo diga alguien como vos que ha leido tanto, y q seas profesora obvio, bue yo borre los cuentos xq no m gustaban mucho y xq no me gustan q anden por ahi, sin estar seguro d q sean dignos de la idea q vos tnes d mi, igual voy a seguir poniendo cuentos, pero despues los voy a ir borrando, xq me siento como vulnerable, xq cualquiera d cualquier lado puede verlos y anda a saber, a y a mi tambien m gusta q critiques mis cuentos y eso xq sos una "lectora calificada" jaja graaaacias x lo q m dcis siempre
besos

FLACA dijo...

¡¡¡Opa!!!... acá Flacura, la Reina de las Flacas y de las profesoras de Literatura.
Menos mal que la de la baja autoestima soy yo, y vos decís que andás precisando,no diez, veinte años menos.

Mirá Ross, lo sé bien y te lo digo clarito: con sólo diez años menos está perfectamente bien.Imaginate que con veinte menos y esta experiencia de ahora y esta experiencia vital acumulada seríamos letales para cincuentones y pico como los nuestros. jajajja.

Germán dijo...

Tu análisis (además de ser generoso por donde se lo mire) me encantó, y en las partes que infieren mis posibles motivaciones, no podrían ser más acertados. Es como te dije más de una vez: todo el que escribe sueña con una lectora-analista como vos. Pero pocos la tenemos, ejem...
Jajaja
un besote

andal13 dijo...

Me encantó la idea que tiraste en mi blog, Ro. Tanto me gustó que ya la había hecho, jijiji!
Claro que se puede reciclar, y además aquella vez "analicé" frases típicamente uruguayas, como lo de "carnavales eran los de antes", "el uruguayo es un pueblo culto", "qué va a ser famoso si vive a la vuelta de casa", y cosas así.